Publicado en www.20minutos.es (Enrique Gallud Jardiel. 16.05.2007)
Hay programas muy sofisticados, rápidos y efectivos para romper contraseñas, llamados password crackers, basados en distintos sistemas combinatorios; pero nosotros no debemos morir sin presentar batalla.
Pónselo difícil
Fuera del diccionario: Hay sistemas de desciframiento basados en los diccionarios, por ello elegir como contraseña una palabra que esté en el diccionario no es una buena idea, aunque el término sea muy raro o esté en otro idioma. Por la misma razón, una palabra que empiece por las letras x ó z tiene menos posibilidades de descubrirse, porque esos programas funcionan alfabéticamente. Evita combinaciones que empiecen por las primeras letras.
Pregunta relacionada: Si olvidas tu contraseña, en algunos lugares te la envían tras responder a una pregunta relacionada que tú mismo has elegido previamente. Es mejor no usar nunca esta opción. Si tienes una pregunta muy fácil (¿cuál es mi libro preferido? ¿En qué lugar veraneo?), la cadena de seguridad se rompe por ahí, porque quizá en algún lugar de tu página web hayas incluido esa información.
Tamaño: Una buena contraseña debe tener al menos seis caracteres. Lo ideal es usar el número máximo de caracteres que se nos permita en cada caso. El tamaño sí importa, porque cuantos más caracteres haya, más difícil es reventar la contraseña.
Complejidad: Lo mismo puede decirse de su grado de dificultad. Muchos ataques sólo combinan letras y números y no son eficaces contra combinaciones raras de signos. Es muy eficaz utilizar @, $, &, #, !, etc., en medio de nuestra contraseña.
Elige una frase que te guste (UN TRISTE TIGRE, por ejemplo); elimina los espacios (UNTRISTETIGRE); sustituye letras por números o signos que recuerdes, por ejemplo: la E por un 3, la I por un 1, la T por # (UN#R1S#3#1GR3). Usa los primeros ocho o diez caracteres –todos los que puedas– y tendrás una contraseña excelente y muy segura. No olvides cambiarla con regularidad.
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